El verano es la excusa perfecta para recordar la raspadilla de Huayán, un dulce recuerdo de la infancia para muchos peruanos.
Esta refrescante bebida, que nuestros ancestros denominaban “shica-shica”, se prepara con hielo picado, frutas frescas y esencias naturales.
En la época de los abuelos, era normal encontrar a un “shicador” en las esquinas de la plaza o por el costado de la cancha de fútbol. Estos hombres viajaban de madrugada a las cercanías de Huarmán, donde picaban el hielo y lo trasladaban a duras penas hasta Huayán.
La raspadilla y el helado de leche eran una tradición de 28 de julio en Huayán. Los hombres preparaban estas delicias con cariño y tradición, y los niños las esperaban con ansias.

Hoy en día, esta tradición se resiste a desaparecer. Todavía hay algunos “shicadores” que recorren las calles de Huayán, ofreciendo su deliciosa raspadilla.