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Denuncias

San Marcos: Obra de S/ 11 millones con trabajos «fantasma» y mal ejecutado

Un informe de la Contraloría destapa una cruda realidad en el camino peatonal de Carhuayoc. Se habrían pagado trabajos no ejecutados, el personal técnico clave tiene otros empleos a tiempo completo y las fallas en la construcción ponen en grave riesgo la inversión y la seguridad de la población.

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Un lapidario Informe de Hito de Control de la Contraloría General de la República ha puesto al descubierto una serie de graves irregularidades en la obra de «Mejoramiento del servicio de tránsito peatonal en el camino de herradura de Marayrumi a Jato Coral», en el distrito de San Marcos, bajo la cuestionada gestión de apodado alcalde “incapaz” de San Marcos Manuel Ugarte Medina. El proyecto, valorizado en más de 11.5 millones de soles, presenta deficiencias que van desde pagos por trabajos presuntamente «fantasma» hasta fallas técnicas que comprometen su estabilidad y vida útil, todo bajo la aparente inacción de la Municipalidad Distrital de San Marcos.

El hallazgo más directo del informe N° 014-2025-OCI/1146-SCC es la cuantificación de pagos por trabajos no ejecutados. La Contraloría determinó que el contratista, Consorcio Virgen Purísima, valorizó y facturó un monto de S/ 16,938.20 por partidas que no se realizaron o se ejecutaron parcialmente. Durante la inspección física de setiembre de 2025, no se encontró el campamento de obra que figuraba con un avance del 80% en la valorización. Se constató que el agua para la construcción, facturada con un avance del 54.88%, se obtenía de filtraciones naturales sin costo alguno para la empresa. Además, se pagó por el alquiler de dos baños químicos cuando en la obra solo existía uno, y se valorizaron excavaciones que, según la verificación en campo, no se habían realizado. Estos pagos, que generaron «avances no reales», contaron con la conformidad de la empresa supervisora, el Consorcio Supervisión Camino Jato Coral.

El deterioro de la fiscalización se extiende a la calidad misma de la construcción. El informe detalla una cadena de vicios constructivos que incumplen flagrantemente el expediente técnico aprobado. Se evidenció que las cunetas de concreto se están construyendo sobre terreno no preparado ni perfilado, lo que provoca que la losa de piso, que debería tener 10 centímetros de espesor, en varios tramos tenga cero centímetros, es decir, el concreto se vierte directamente sobre tierra irregular. De manera similar, se observó que la excavación para las alcantarillas invade la plataforma del camino peatonal, y estas no se instalan en el eje central, como exigen los planos.

La seguridad estructural parece ser la principal víctima. La Contraloría verificó que el acero de refuerzo en las estructuras de concreto presenta un espaciamiento incorrecto y no está colocado en el eje de los muros, como dictan las normas de ingeniería, afectando su capacidad de resistencia. Aún más alarmante, los muros de contención se están edificando sobre cimentaciones inclinadas, siguiendo la pendiente del terreno en lugar de estar sobre una superficie horizontal, lo que introduce un grave riesgo de deslizamiento o colapso. Esta práctica constructiva fue observada en al menos once muros a lo largo del trayecto.

La ausencia de control parece tener una explicación pues el personal clave, tanto del contratista como de la supervisión, no estaría presente. Durante las visitas de inspección, no se encontró en obra al ingeniero especialista en seguridad, al de estructuras ni al de suelos y pavimentos del contratista, pese a que su presencia estaba programada. La investigación fue más allá y reveló que el especialista en estructuras del contratista, el ingeniero Jaime Walter Blas Cano, mantiene un vínculo laboral vigente como «Auxiliar a tiempo completo» en la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo.

El equipo de supervisión presenta un panorama similar. El ingeniero especialista en estructuras, Julio Alexander Espino Casanova, y el especialista en suelos, Billy Ronald Mejía García, figuran simultáneamente como supervisores a tiempo completo en otros proyectos de inversión pública en diferentes municipalidades, lo que imposibilita su dedicación exclusiva y permanente a la obra en San Marcos, como exige la normativa.

El descontrol se refleja hasta en los elementos más básicos. El almacenamiento de los agregados (arena y piedra) se realiza directamente sobre el suelo, contaminándolos con tierra, madera y otros materiales orgánicos que afectarán la calidad del concreto. La señalización de seguridad es casi inexistente, reduciéndose a hojas de papel A4 impresas y colgadas de arbustos, en lugar de las señales reglamentarias con parantes anclados que exige el expediente.

Finalmente, la Municipalidad Distrital de San Marcos ha incumplido con su deber de transparencia, al no registrar ni actualizar la información sobre la ejecución de la obra en el aplicativo INFOBRAS de la Contraloría desde junio de 2025. Esta omisión limita el control de los órganos competentes y el acceso de la ciudadanía a la información en tiempo real, ocultando una gestión que, según el informe, pone en serio riesgo una inversión millonaria y la seguridad de sus futuros usuarios.

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