Un fuerte rechazo ha generado entre los vecinos del barrio de La Soledad el proyecto de “Mejoramiento de los servicios de espacios públicos urbanos en la Plazuela La Soledad”, ejecutado por la Municipalidad Provincial de Huaraz, que —según denuncian— atenta directamente contra el carácter religioso, histórico y simbólico del lugar.
Representantes de la comunidad católica expresaron su indignación por la inclusión de esculturas de granito que representarían a danzantes de festividades locales. Aseguran que su colocación, frente al templo del Señor de La Soledad y en áreas que forman parte del Vía Crucis, constituye una ofensa a la fe y un atropello al patrimonio cultural de la ciudad.

“Es incoherente y ofensivo instalar figuras de bailarines donde se conmemora la Pasión de Cristo. Este es un espacio sagrado, no un parque temático”, sostienen los vecinos en un memorial dirigido a las autoridades municipales, en el que también acusan a la gestión edil de ignorar observaciones presentadas con anterioridad.
Los ciudadanos solicitan una reevaluación participativa del proyecto, la reubicación del busto de un personaje histórico, el cambio de materiales para el mobiliario urbano, la preservación de la pileta original y la instalación de barandas metálicas que protejan los jardines, especialmente durante celebraciones religiosas como la Semana Santa o el Señor de Mayo.

Asimismo, advierten que la superposición de esculturas sobre los jardines donde se ubican las estaciones del Vía Crucis rompe la narrativa simbólica del lugar y altera gravemente su jerarquía visual. “La iglesia debe seguir siendo el elemento central. Las estatuas de gran tamaño solo compiten con su majestuosidad y desnaturalizan el uso del espacio”, argumentan.

Amparados en la Ley N.º 31199 y su reglamento, los vecinos exigen que toda modificación en la plazuela se ajuste a procesos participativos, garantizando el respeto por la identidad y el uso tradicional del espacio.
“El alma de La Soledad no puede ser vulnerada por decisiones técnicas mal orientadas. Embellecer no debe significar profanar”, concluyen.