Cada fin de semana, la imagen de Huaraz, capital de la región Ancash, se transforma en una muestra caótica de la desidia y la falta de control.
Las calles y veredas de la ciudad se ven tomadas por vendedores informales que aprovechan la ausencia de serenos y la inoperancia de la policía municipal para extender su dominio, generando desorden, obstruyendo el tránsito vehicular y peatonal, y empañando la imagen de la ciudad.
Un claro ejemplo de este problema se encuentra en la ex parada Quillcay, ubicada en la calle 13 de diciembre. Las cámaras de Huaraz Noticias captaron imágenes que evidencian cómo talleres de reparación de refrigeradoras y cocinas han convertido la vía pública en su propio espacio comercial, invadiendo descaradamente las aceras y obstruyendo el paso de peatones y vehículos.
Lo que más indigna a los vecinos es la impunidad con la que estos comerciantes actúan. A pesar de la clara señalización de «Prohibido estacionar» que adorna el lugar, estos individuos hacen caso omiso y colocan sus refrigeradoras en plena pista, como si fueran autos estacionados.

«Todos los días sacan sus refrigeradoras y las estacionan en la pista como si fueran carros», denuncia un vecino de la zona. «Y lo hacen incluso en presencia de los policías municipales, quienes no hacen nada al respecto. ¡Ya hace tiempo que perdieron toda autoridad!», agrega con indignación.
La situación se agrava aún más cuando se considera la ausencia de serenos y la inoperancia de la policía municipal durante los fines de semana. Sin control alguno, los vendedores informales se adueñan de las calles, generando caos y poniendo en riesgo la seguridad de los ciudadanos.
Es imperativo que las autoridades tomen cartas en el asunto y pongan fin a esta situación que atenta contra el orden, la limpieza y la imagen de Huaraz. Se necesitan medidas firmes y permanentes para erradicar la informalidad, recuperar el control de las calles y devolverle a la ciudad el rostro armonioso y seguro que merece.