Mientras diversos profesionales insisten en que la problemática del agua debe ser declarada como un tema de salud pública, la situación del Río Santa continúa deteriorándose de forma alarmante en la región Áncash.
En esta temporada de lluvias en la sierra, el incremento del caudal del río no solo arrastra mayor volumen de agua, sino también una preocupante carga de contaminación. El Río Santa sigue siendo utilizado como un canal de descarga de aguas residuales provenientes de los servicios sanitarios de la ciudad, sin ningún tipo de tratamiento, ante la indiferencia de las autoridades y la permisividad de la propia población.
A esta situación se suma la constante disposición de residuos sólidos en sus aguas. Bolsas, plásticos y desechos de todo tipo son arrojados sin control, agravando el daño ambiental y comprometiendo la calidad de este recurso esencial para la vida.
Lo más crítico del escenario es que estas aguas contaminadas continúan siendo utilizadas en importantes proyectos de irrigación como Chavimochic y Chinecas, sin que se evidencien medidas claras y efectivas para su tratamiento o recuperación.
Pese a la gravedad del problema, tanto las autoridades como los responsables de estos megaproyectos mantienen un preocupante silencio, lo que ha generado indignación entre especialistas y ciudadanos. El avance de la contaminación no solo representa un atentado contra el medio ambiente, sino también un serio riesgo para la salud de miles de personas que dependen directa o indirectamente de este recurso hídrico.