Su gestión, marcada por el trabajo responsable en los difíciles tiempos de la pandemia del COVID-19, dejó huellas imborrables gracias a su capacidad profesional, humildad y sólidos valores humanos.
Sin embargo, cuando el respaldo popular crecía día tras día, aparecieron quienes disfrazados de amigos y líderes políticos solo buscaban aprovecharse de su prestigio y del cariño del pueblo. Lo buscaron, lo proclamaron públicamente en multitudinarias reuniones, lo convencieron de afiliarse y utilizaron su buena imagen para fortalecer intereses personales dentro de las elecciones internas.

Pero detrás de los abrazos y las sonrisas, se esconde una traición cuidadosamente preparada. Según allegados al exburgomaestre, Pedro Moisés Roque Ita fue cercado políticamente hasta dejarlo solo en el momento decisivo. Miserablemente, quienes juraban lealtad terminaron negociando su candidatura y vendiendo su cabeza a cambio de millones, frustrando así la voluntad popular de miles de ciudadanos que veían en él la verdadera opción para recuperar el desarrollo de la provincia.

Pese al duro golpe y a la indignación de sus seguidores, Pedro Moisés Roque Ita no respondió con odio ni resentimiento. Por el contrario, expresó su profundo agradecimiento a cada ciudadano que confió en él, a las familias, jóvenes, adultos mayores y dirigentes honestos que caminaron a su lado con esperanza y convicción.
“Mi gratitud eterna para el pueblo de Aija. Gracias por su cariño, por su confianza y por creer siempre en nuestra capacidad de servir con honestidad. La verdad siempre sale a la luz y será el mismo pueblo quien juzgue a quienes hicieron de la política un negocio”, habría señalado emocionado.

Mientras tanto, en las calles y comunidades de Aija crece el sentimiento de indignación frente a lo ocurrido. Muchos aseguran que este 4 de octubre las urnas hablarán y que el pueblo dará la mejor respuesta a quienes intentaron burlarse de su voluntad. Porque cuando se traiciona a un hombre honesto, también se traiciona la esperanza de todo un pueblo.