El párroco de la iglesia Belén, George Lliuya, señaló que, después de largos meses de sufrimiento, incertidumbre y reclamos por la obra de pavimentación en la avenida Luzuriaga —que tantos inconvenientes ocasionó a los vecinos—, finalmente se percibe cierta calma, pues los trabajos en las cuadras 11 y 12 avanzan de manera significativa.
Sin embargo, advirtió que la obra no solo debe garantizar una mejora estética y funcional para la ciudad, sino también resolver problemas históricos, como las inundaciones que, en época de lluvias, se vuelven incontrolables. En el caso específico de la parroquia Belén, mencionó las filtraciones de agua que afectaron sus instalaciones y expresó su confianza en que estos inconvenientes hayan sido corregidos.
El sacerdote pidió que el consorcio ejecutor, Cruz Blanca, haya considerado estas observaciones y aplicada tecnología de punta para asegurar la durabilidad de la obra. “Por ahora, solo podemos suponer que es una construcción segura, pero será en la temporada de lluvias cuando conoceremos la verdad”, puntualizó