Ancash

Misa a los enterrados en la fosa común del cementerio

Durante la misa por el Día de los Muertos, el sacerdote Gregorio Mezarina recordó la tragedia que marcó a Huaraz en 1970 y llamó a mantener viva la memoria de quienes partieron y la fe en medio del dolor.

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El párroco Gregorio Mezarina Paredes, quien presidió la tradicional misa a la comunidad en el Día de los Muertos en el Santuario de la Cruz, compartió un emotivo testimonio que conmovió a los asistentes. Con voz serena, recordó que cada año, al mirar el lugar donde descansan los miles de huaracinos que perecieron en el sismo de 1970, revive los momentos más dolorosos de aquella tragedia.

“Es muy penoso recordar a nuestros seres queridos que partieron antes que nosotros, pero aún más cuando uno ha sido testigo del dolor de tantas familias. Yo mismo intenté salvar la vida de una niña que tenía un palo con clavos atravesando su cuerpo; la llevé al hospital, pero lamentablemente llegó sin vida”, relató con profunda emoción.

El sacerdote confesó que aquel episodio cambió el rumbo de su existencia. “Desde ese día entregué mi vida a Dios. Por eso, siempre digo que debemos recordar a nuestros seres queridos con amor, oración y esperanza, porque mientras los tengamos en el corazón, seguirán vivos entre nosotros”, expresó.

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