“La conducta de los niños no se forma en la escuela, sino en el hogar”, afirmó con firmeza una docente al reflexionar sobre el rol de los padres en la formación de sus hijos. “Yo siempre digo que el ejemplo arrastra. Si los padres leen, los hijos leen.
Los padres son los primeros maestros de sus hijos: son quienes les dan la primera orden, quienes escuchan su primera palabra, quienes marcan la primera responsabilidad… incluso la primera mentira también puede aprenderse en casa.”
Para la profesora, es un error trasladar toda la responsabilidad de la conducta infantil a los docentes. “Los profesores estamos para enseñar las materias, pero la conducta, los principios y los valores vienen desde el hogar. No es justo culpar a la escuela de lo que se aprende o se deja de aprender en casa.”
Hizo un llamado a los padres a no descuidar su papel, incluso ante el cansancio del trabajo diario. “Hay que estar vigilantes, involucrarse, dedicarles tiempo. No se trata de controlarlos, sino de guiarlos, orientarlos. Es importante que los padres se hagan presentes, porque educar no es solo enviar a los hijos al colegio; es acompañarlos, formarlos y ser su mayor ejemplo.”