Lo acompañaron San Judas Tadeo, la Virgen María Magdalena y la Virgen María, cada uno rodeado de bandas musicales, sahumadoras y fieles devotos que, con fe y recogimiento, siguieron el camino por las calles de la ciudad.
Una característica especial de esta procesión fue la participación de mujeres cargando los andas de las imágenes marianas, específicamente la de María Magdalena y la Virgen María. A diferencia del anda principal de Jesús de Nazareno —que está reservada únicamente a los miembros de la Asociación de Auxilios Mutuos Señor de la Soledad—, en estas imágenes se notó una mayor apertura, lo que permitió a muchas mujeres vivir más intensamente su fe.
La ausencia de los integrantes de dicha asociación en estas andas femeninas fue vista por muchas como un alivio y una oportunidad de acercamiento espiritual, permitiendo una participación más inclusiva en esta emotiva manifestación religiosa.