Este jueves podría marcar un punto de quiebre en el prolongado conflicto socioambiental entre las comunidades campesinas de Atupa y Antahuran, en el distrito de Jangas (Áncash), y la empresa minera Barrick Perú. La reunión decisiva está programada para hoy a las nueve de la mañana en la localidad de Jangas.

Los comuneros exigen justicia por la desaparición del manantial de Yarcok, una fuente vital de agua que durante décadas abasteció a más de 300 familias en ambas comunidades. Asesores técnicos y legales de los afectados aseguran que existen fundamentos sólidos —basados en legislación vigente, antecedentes documentados y compromisos suscritos— que demuestran la responsabilidad de la minera en este grave daño ambiental.
El reclamo se remonta al año 2005 y está respaldado por resoluciones administrativas, sentencias judiciales en última instancia, e incluso actas firmadas por representantes de ambas partes. No obstante, pese a que funcionarios de Barrick habrían reconocido el daño causado, la empresa no ha ejecutado ninguna acción concreta de reparación hasta la fecha.
Esta inacción ha incrementado el malestar entre los comuneros, quienes advierten que, de no obtener respuestas claras y compromisos firmes hoy, adoptarán medidas de fuerza y elevarán sus denuncias a instituciones públicas y organismos internacionales defensores del medio ambiente.
Los presidentes de ambas comunidades coincidieron en que ya no hay margen para más dilaciones: exigen soluciones inmediatas frente a un atentado ecológico que ha afectado profundamente su calidad de vida y sus derechos fundamentales.