Política

Exgobernador sentenciado quiere ser diputado con el Partido Verde

Enrique Vargas Barrenechea, quien purgó condena en el penal de Huaraz tras asumir el cargo dejado por Waldo Ríos, reaparece en la escena política buscando inmunidad parlamentaria pese a sus graves antecedentes de falsedad genérica.

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La política ancashina enfrenta un nuevo episodio de controversia ante la confirmación de las intenciones de Enrique Vargas Barrenechea de postular al cargo de diputado por la región Áncash en las próximas Elecciones Generales 2026 tras (según aseguró él mismo) la invitación de Alex Gonzales. Esta vez, el exgobernador regional busca su regreso de la mano del Partido Verde, una decisión que ha encendido las alarmas en la sociedad civil y la sociedad civil, dado el turbio historial que precede a la exautoridad.

Vargas Barrenechea no es un rostro nuevo ni exento de polémicas. Su incursión en la administración pública se gestó en 2014 bajo la sombra de Waldo Ríos Salcedo, líder del movimiento «Puro Áncash», conocido por sus promesas populistas de entregar 500 soles a las familias y por su propia condena por corrupción. Vargas, quien asumió la vicegobernación, llegó al sillón regional de manera accidental y accidentada pues primero por la inhabilitación temporal de Ríos y luego, de forma definitiva, cuando este fue encarcelado.

Sin embargo, el mandato de Vargas Barrenechea estuvo marcado por la inestabilidad y el escándalo, culminando en una sentencia que desnudó su falta de idoneidad para la función pública. En abril de 2017, el Poder Judicial lo condenó a cinco años de prisión efectiva por el delito de falsedad genérica. La justicia determinó que Vargas mintió deliberadamente en su hoja de vida ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), asegurando ser un «chef» graduado del Instituto de Gastronomía «El Vergel» de Chile. Las investigaciones revelaron no solo que el instituto no existía, sino que Vargas nunca había cursado dichos estudios, engañando así al electorado para obtener un cargo de poder.

Su paso por el Gobierno Regional de Áncash es recordado no por obras de envergadura, sino por el caos administrativo. Durante su breve gestión, se reportaron constantes cambios de funcionarios, paralización de proyectos y denuncias por presuntos actos de corrupción que agravaron la crisis institucional de una región ya golpeada por el caso «La Centralita». Tras su internamiento en el penal Víctor Pérez Liendo de Huaraz, Áncash quedó sumida en una acefalía que retrasó su desarrollo por años.

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