En medio de este momento tan importante para el Perú, quiero expresar mi profundo agradecimiento a todas las organizaciones políticas que, con generosidad y confianza, me invitaron a liderar una candidatura en Áncash.
Recibo cada invitación con humildad, emoción y, sobre todo, con un enorme sentido de responsabilidad. Porque servir a nuestro pueblo no es una decisión pequeña; es un compromiso que debe asumirse con el corazón, con preparación y con la tranquilidad de saber que se puede dar lo mejor de uno mismo.
Hoy he decidido que mi primera gran responsabilidad sigue siendo mi hogar, mi familia y, especialmente, acompañar a mi pequeño Máximo en una de las etapas más importantes de su vida. Ser madre es el regalo más valioso que la vida me ha dado, y quiero vivirlo plenamente, sin ausencias ni renuncias.
También continúo construyendo mis sueños desde mi camino como empresaria y profesional, convencida de que las mujeres podemos transformar nuestra sociedad desde distintos espacios, con trabajo, esfuerzo y sensibilidad humana.
Creo firmemente que aún habrá un momento adecuado para asumir un cargo de representación popular. La política necesita personas preparadas, maduras y con la experiencia suficiente para gobernar pensando en la gente y no en intereses personales.
Mientras ese día llega, seguiré trabajando desde donde me encuentre, ayudando, construyendo y manteniendo cercanía con quienes más lo necesitan. Porque no se necesita un cargo para tender la mano, luchar por los demás o impulsar cambios reales.
El verdadero servicio nace del amor por la gente, de caminar junto al pueblo, escuchar sus necesidades y no olvidar nunca de dónde venimos.
Seguiremos apostando por un Áncash más humano, digno y con oportunidades para todos. Y cuando llegue el momento oportuno, daremos ese paso con responsabilidad, capacidad y amor por nuestra tierra.
Gracias por la confianza. Gracias por creer en mí. El CAMINO RECIÉN EMPIEZA.