Detrás de los fríos expedientes fiscales y los videos de cámaras de seguridad que registraron los últimos pasos de la suboficial Marleni Marta Rucana Silvestre, se esconde una historia humana, marcada por el secretismo y una relación de poder y dependencia. La pregunta que ha rondado desde el 21 de febrero de 2026 es inevitable ¿Qué unía realmente a la joven suboficial con el experimentado policía y abogado José Enrique Villafán Arteaga?
Ante los ojos del mundo y de su propia familia, el vínculo entre Marleni y José no pasaba de una relación de colegas institucionales. Villafán Arteaga, en sus primeras declaraciones tras la desaparición, juró que solo eran amigos y que su cercanía se debía a que él le brindaba «asesoría legal».
¿La familia sabía algo más?
Esta versión era respaldada a medias por la madre de la joven, doña Rosana Silvestre Flores. Ella relató a la Fiscalía que el brigadier solía recoger a su hija de la universidad para llevarla sana y salva a su casa. En un aparente acto de gratitud por estos favores, Marleni solía invitarlo a comer. Incluso, José Enrique llegó a ganarse la confianza de la familia, trasladando a madre e hija hasta la localidad de San Luis en su propia camioneta. Cuando la madre le preguntaba a Marleni sobre la naturaleza de este trato tan servicial, la joven policía siempre le aseguraba que «solo eran amigos». El propio Villafán afirmó que sus salidas eran esporádicas, limitándose a comer juntos «una o dos veces por mes».
Sospechaba infidelidad
Sin embargo, en el corazón de esta historia existe un tercer protagonista que intuía que algo no andaba bien. John Maier Villafranca Obregón era el enamorado oficial de Marleni desde agosto de 2023. A pesar de la distancia física que los separó por un tiempo mientras él trabajaba en Lima, su relación se había vuelto más frecuente en los últimos meses.
John conocía a Villafán como un «amigo de la familia» y sabía que él la trasladaba a la universidad. Pero en la intimidad de su relación, John notaba actitudes extrañas pues Marleni trataba de ocultarle en todo momento los encuentros y la ayuda que recibía del brigadier. Según el testimonio del joven, ella lo hacía por miedo a que él (José Villafán) «fuera a pensar mal» y decidiera dejar de ayudarla. John confesó ante las autoridades que siempre sospechó que entre Marleni y el policía existía «algo más que una amistad», aunque nunca pudo comprobarlo. Esta dinámica de secretismo dibujaba a una joven mujer atrapada entre su relación formal y un presunto vínculo clandestino o de fuerte dependencia con un superior.
Depósitos de sumas altas
Las sospechas del enamorado y la «amistad» cayeron estrepitosamente cuando la Fiscalía allanó los espacios íntimos de José Villafán. Lo que encontraron reveló que la relación estaba muy lejos de ser la de un simple asesor legal.
En la oficina de defensa legal de la Región Policial Áncash, donde laboraba Villafán, las autoridades hallaron vouchers de fuertes depósitos de dinero realizados por él mismo a la cuenta de Marleni. Se descubrieron transferencias en efectivo por sumas de 3,000 soles (febrero de 2024) y 1,000 soles (agosto de 2024). Estos montos evidenciaban un compromiso económico o una dependencia que rebasaba cualquier compañerismo laboral.
La pastilla abortiva
Pero el hallazgo más doloroso y revelador ocurrió en la habitación alquilada del policía, ubicada en la avenida 27 de noviembre. En el primer cajón de su escritorio, guardados con celo junto a oficios, declaraciones y documentos personales a nombre de Marleni, los peritos encontraron un blíster de cinco pastillas de Cytotec de 200 mg. Este medicamento, conocido mundialmente por su uso para interrumpir embarazos, fue catalogado por el juez como un elemento de «contundencia incriminatoria elevada». Su presencia, custodiada junto a los papeles íntimos de la joven, sugiere un grado de vinculación íntima y la posibilidad de un embarazo oculto, proporcionando un móvil oscuro y trágico que supera una simple amistad.
Hoy, la imagen de Marleni subiendo confiada a la camioneta roja de José Enrique Villafán es el último recuerdo con vida que se tiene de ella. Lo que debió ser el final de un día laboral para una joven suboficial, se convirtió en un viaje sin retorno, enmarcado en una relación llena de silencios, dinero injustificado y secretos que terminaron manchando de sangre el vehículo en el que viajaban.
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