Bajo las luces de navidad, los abuelitos Paula y Marcelo abrazan la esperanza y paz
Decoraciones navideñas transforman el corazón de la ciudad en un espacio de esperanza y contagian a esta pareja de esposos visitar la plaza de armas de Huaraz para sanar ausencias y celebrar la vida en medio de la pobreza
Diciembre ha vuelto a vestir de luz y esperanza a la Plaza de Armas de Huaraz. El árbol navideño, el nacimiento y el juego de luces que adornan cada rincón se han convertido en un refugio emocional para cientos de familias, especialmente para las personas de la tercera edad que llegan para abrazar un momento de tranquilidad, compañía y fe.
Entre ellos destacan Paula Campos, de 87 años, y Marcelo Maguiña, de 90, una pareja de esposos que, pese a vivir en Bellavista —una zona distante del centro— decidió llegar “agarraditos de la mano” para recorrer la plaza transformada en centro de la Navidad.
Ellos, como muchos adultos mayores de la región, enfrentan la pobreza y el abandono silencioso de sus propios hijos. Sin embargo, entre luces, villancicos y la imagen del Niño Jesús, dicen encontrar la fuerza para seguir adelante. “Aquí nos olvidamos de las penas y tomamos un poco de energía de vida”, expresaron mientras caminaban con calma bajo las guirnaldas brillantes.
La Navidad, para Paula y Marcelo, no significa un pavo o un panetón. Significa estar juntos, compartir la paz que no siempre encuentran en el día a día, y sostenerse mutuamente mientras esperan la Noche Buena.
El ambiente festivo de la plaza no solo atrae turistas y familias jóvenes, sino que se ha convertido en un espacio humanista y solidario, donde las historias de quienes más sufren también encuentran un lugar para respirar y sentirse parte de una ciudad que, al menos por estas fechas, se ilumina para todos