Ángel Collpa: El “revolucionario” de la UNASAM y quechuahablante que quiere ser diputado por Áncash
«Vengo de abajo, conozco la realidad y no le tengo miedo a los políticos tradicionales vendepatria de toda vida», dice Ángel Collpa, precandidato a diputado por Ancash con el Partido Verde y con el número 5.
En una entrevista, este joven de 34 años, ingeniero civil de profesión, nacido en las alturas de Shilla (Carhuaz), describe su historia de superación y sus motivaciones para incursionar en una arena política marcada por el descrédito y la desconfianza ciudadana. Es la primera vez que Collpa postula. Su piel curtida por el sol del campo y sus manos, que desde niño aprendieron el rigor del trabajo agrícola en Chimbote, contrastan con la imagen de un congresista. Él dice que no es de oficina y es más de campo. Quechuahablante nativo, carga consigo la memoria de una familia de agricultores que tuvo que salir de su hogar para buscar oportunidades haciendo una réplica con miles de familias ancashinas.
Ángel, vienes de un origen humilde, de trabajar en la chacra. Hoy eres ingeniero y buscas una curul ¿Qué te impulsa a dar este salto a la política, un espacio tan desprestigiado?
Precisamente por eso. Porque estoy cansado, como la mayoría de peruanos y ancashinos, de ver cómo los políticos de siempre, los que pertenecen a partidos tradicionales, nos han fallado una y otra vez. El Perú enfrenta una crisis política profunda, con una inestabilidad que frena el desarrollo y aumenta la desconfianza. Vemos una pelea constante entre poderes del Estado que solo perjudica al ciudadano de a pie. Yo no vengo a vivir de la política, vengo a servir. Conozco la realidad de la costa y de la sierra de Ancash. Sé lo que es pasar necesidades y luchar por cada oportunidad. Esa es mi principal credencial.
Ancash es una región con una riqueza inmensa, pero también con una pobreza que golpea a miles. Se habla de más de 700 mil personas en situación de pobreza o vulnerabilidad ¿Dónde ha estado la falla?
La falla ha estado en la representación. Hemos tenido congresistas en estos últimos 4 años, de la costa, todos son de Chimbote, que ya una vez en Lima se olvidaron de nuestra sierra, del Callejón de Huaylas, de los Conchucos, de las Vertientes; cuando debieron gobernar para todos. Muchos recién en el cargo conocieron como turistas los problemas de la sierra. Se han servido del cargo, pero no han servido a la gente ¿Dónde están las leyes que promuevan la agroindustria en nuestras zonas altoandinas? ¿Las que mejoren la infraestructura vial para sacar nuestros productos? ¿Dónde está la Vía Longitudinal Conchucos doble carril asfaltado? Ancash es el primer productor de cobre y zinc del país, pero esa riqueza no se refleja en la calidad de vida de nuestra gente. Tenemos una desnutrición infantil que bordea más del 80% en algunas zonas de la sierra. Eso es inaceptable y es consecuencia de una clase política de traidores.
Mencionas a los partidos tradicionales. La ciudadanía muestra un hartazgo generalizado hacia ellos, los ven como parte del problema, asociados a la corrupción ¿Cómo esperas cambiar esto si llegas al cargo?
No me debo a ninguna cúpula partidaria, yo no estoy pagando por postular (como otros). Mi compromiso es con el pueblo de Ancash. Fui dirigente estudiantil en la UNASAM y nunca me tembló la mano para enfrentarme a las autoridades, decanos, rectores o algún administrativo por defender los derechos de mis compañeros donde compartí jornadas de lucha con el amigo Kike Ocrospoma. Ese mismo espíritu rebelde y contestatario lo llevaré al Congreso. No tengo miedo de fiscalizar, de denunciar, de romper con esa dinámica de repartijas y favores que tanto daño le ha hecho al país. La gente quiere ver rostros nuevos, gente que venga del pueblo y que no tenga rabo de paja.
Angel Collpa Leyva (34) es un ingeniero civil de la UNASAM. Postula con el 5 a diputado con el Partido Verde.
Hablemos de propuestas concretas. Si llegaras al Congreso, ¿Cuáles serían tus prioridades para Ancash?
Mi agenda es clara. Primero, una verdadero apoyo al agro. Impulsar la construcción de cochas y sistemas de riego tecnificado para enfrentar el problema hídrico. Promover leyes que den valor agregado a nuestros productos, que no seamos solo una despensa de materias primas. Segundo, fiscalización implacable. El canon minero debe invertirse eficientemente en cerrar brechas de salud y educación, no solo en obras de cemento mal hechas y sobrevaloradas. Tercero, conectividad. Es vital mejorar nuestras carreteras y el acceso a internet en las zonas rurales para que nuestros jóvenes tengan las mismas oportunidades. Hacer realidad la Vía Longitudinal Conchucos doble vía y asfaltado. Y cuarto, revalorar nuestra identidad. Soy quechuahablante nativo y me enorgullezco de ello. Desde el Congreso, impulsaré la educación intercultural bilingüe y la protección de nuestro patrimonio cultural.
Has mencionado tu experiencia como dirigente y tu carácter «revolucionario». En la universidad incluso tuviste enfrentamientos que te llevaron a terminar tu carrera en otra casa de estudios. Algunos podrían ver eso como conflictivo ¿Cómo respondes a ello?
Respondo que siempre he luchado por lo que considero justo. No soy sumiso ni complaciente con la injusticia. Si alzar la voz contra la corrupción y la mediocridad es ser conflictivo, entonces lo soy y lo seguiré siendo. En la UNASAM luché por la autonomía universitaria y contra las argollas. Esa experiencia forjó mi carácter y me enseñó que los derechos no se piden, se exigen. Hoy mi lucha será más grande y será por todo los ancashinos.
Muchos jóvenes de provincia que llegan a Huaraz a estudiar enfrentan enormes dificultades ¿Es cierto que usted pasó por eso? ¿Cómo hizo para sobrevivir y ser ingeniero?
Por supuesto que sí. La universidad no fue solo aulas y libros para mí; fue una escuela de supervivencia, pero rendirse nunca fue lo mío. Cuando la necesidad aprieta, el ingenio y el trabajo aparecen. Hice de todo, sin vergüenza alguna, porque el trabajo dignifica. Me veían de madrugada vendiendo desayunos. Fui profesor de academia, taxista en mis horas libres, me puse el overol como pintor y el casco como ayudante de albañil. Vendí gaseosas, fui panadero y hasta aprendí a hacer pollo broaster, tanto que con el apoyo de mi mamita llegué a tener mi propio local frente a la UNASAM. Y cuando llegaban las vacaciones de verano, en lugar de descansar, me iba con los camiones de Carhuaz a las cosechas de la costa a trabajar de sol a sol. Cada sol ganado era para mis estudios y el alquiler. Por eso, cuando hablo de la lucha de la gente, no lo hago desde la teoría; lo hago porque he sentido el cansancio en los huesos y la satisfacción de ganarme el pan con el sudor de la frente.
Por último, Ángel. Muchos políticos llegan al cargo y pierden la cabeza con sus jóvenes asistentes o secretarias ¿Tienes familia? Por otro lado, ¿Qué le dirías a esa gente de Shilla, de Carhuaz, de toda la sierra que podrías representar?
Les digo que me miren a los ojos. Yo soy uno de ustedes. Sé lo que es el frío de la puna y el calor del valle del Santa. Conozco el olor de la tierra mojada y el sacrificio de nuestros padres agricultores. Yo tengo mi familia el cual es mi motor y mi ancla a la realidad; mi adorada esposa se llama Liz, mi pequeña hijita Angeliz y estamos en la espera de mi segunda bebé, ellas me recuerdan todos los días por qué estoy en esta lucha y que con una familia constituida uno no puede estar distrayéndose con otras cosas. No busco poder, busco la oportunidad de devolverle a mi tierra todo lo que me ha dado. Los nuevos políticos pagamos los errores de los políticos tradicional y nos insultan pensando que somos iguales, a los jóvenes les pido que confíen en esta nueva generación, en alguien que no tiene compromisos con la corrupción y que quiere hacer las cosas bien.