La segunda vuelta electoral en Áncash pone a Antonio Casana y Betto Barrionuevo frente a una exigencia ciudadana: explicar qué proponen para el desarrollo de la región, especialmente de las 16 provincias de la sierra, y demostrar con argumentos cómo cumplirán sus compromisos.
Antonio Casana llegó a la comunidad campesina de Vicos, donde firmó el libro de compromisos políticos orientados a diversos proyectos, para luego trasladarse a la provincia de Carhuaz y sostener reuniones políticas.

Por su parte, Betto Barrionuevo llegó para articular con las bases y los coordinadores políticos de Javico Robles, quien aspira a la alcaldía de Huaraz. Este respaldo político podría ayudarlo a captar votos en la capital ancashina, después de una cuestionada ausencia en la sierra durante los meses previos.
Según el texto de origen, Barrionuevo evitó los debates, con excepción del organizado por el Jurado Nacional de Elecciones, y eludió el contacto con la prensa local. Ahora, en plena segunda vuelta, busca recuperar presencia política con el respaldo de las bases.
Electores rechazan campañas sin propuestas
Frente a este escenario, la ciudadanía de la sierra ancashina reclama una campaña electoral seria, alejada de regalos, dádivas, caravanas de portátiles y promesas vacías.
Los electores exigen que ambos candidatos presenten planes de gobierno viables, expliquen sus estrategias de inversión, den a conocer a los profesionales que integrarían sus equipos técnicos y participen en debates públicos para contrastar sus propuestas frente a los problemas de Áncash.

También demandan transparencia en sus hojas de vida, a fin de conocer sus antecedentes y posibles cuestionamientos.
La pregunta que queda planteada es qué harán Antonio Casana y Betto Barrionuevo para garantizar que el desarrollo regional alcance también a las provincias de la sierra. Los electores no solo esperan compromisos durante la campaña: exigen propuestas concretas, explicaciones públicas y respuestas sobre cómo pretenden gobernar Áncash.