En medio del dolor y la pobreza, la comunidad de Jinua se reunió para despedir a Jimena Advíncula y a su pequeña hija de tan solo ocho meses, quienes perdieron la vida tras el desborde del río Casca, ocurrido hace cuatro días debido al desprendimiento de parte del nevado Vallunaraju.
El velorio se realizó en una pampa del caserío, donde los vecinos, en gesto solidario, adecuaron carpas para cobijar a los familiares y amigos que acompañaron el luto. La escena fue sobrecogedora: lágrimas, abrazos y oraciones se entremezclaban con el dolor de una tragedia que ha golpeado a toda la zona.
“Era una madre luchadora, humilde y siempre preocupada por su hija. Esta pérdida nos parte el alma”, expresó una vecina entre lágrimas.
Los cuerpos serán sepultados mañana en el cementerio del centro poblado de Paria. Mientras tanto, los pobladores exigen apoyo urgente a las familias damnificadas y mayor atención del Estado para las zonas afectadas por la emergencia.