Desde ayer, el ex local del CISEA Huarupampa no solo permanece cerrado, sino que luce visiblemente descuidado. A ello se suma la presencia creciente de comercio informal y el intenso bullicio que estos generan en la zona, afectando el entorno de lo que alguna vez fue un centro clave de atención médica para la población.
Mientras tanto, la infraestructura deshabilitada espera que, en el menor tiempo posible, se dé inicio a la construcción de un moderno establecimiento de salud, que permita retomar la atención con condiciones adecuadas para los pacientes del distrito.
El proyecto de ejecución está en manos del Gobierno Regional de Áncash y de la comisión de licitación correspondiente, la cual —según señalan voces locales— debe estar conformada por profesionales probos, competentes, honestos y responsables. Solo así se garantizará que el proceso no vuelva a fracasar, como ocurrió en el primer intento.
La comunidad y el personal de salud siguen esperando que se concrete esta obra urgente, que no solo representa infraestructura, sino la recuperación del derecho a una atención médica digna para cientos de familias.