San Marcos va a las urnas entre millones, promesas y pintas políticas
El distrito minero de Áncash se prepara para elegir a su próximo alcalde, mientras persisten cuestionamientos por el destino del canon y las necesidades de agua, saneamiento y salud.
El próximo 4 de octubre, los pobladores de San Marcos acudirán a las urnas para elegir a sus nuevas autoridades municipales, en una de las contiendas electorales más disputadas de la provincia. Pero antes de llegar a las mesas de votación, quienes ingresan al distrito desde Huaraz, pasando por Chavín y rumbo a la zona de los Conchucos, se encuentran con una imagen que llama poderosamente la atención: las paredes de las viviendas están prácticamente tomadas por la propaganda electoral.
Somos Perú, Socios por Áncash, País para Todos, Perú Primero, Podemos, Partido Verde y otras agrupaciones han desplegado pintas a lo largo de la carretera y en numerosas viviendas. El paisaje electoral contrasta con la realidad de muchas familias que todavía viven en modestas casas de adobe y continúan dedicándose a la agricultura. Las paredes parecen haber recibido más atención de los candidatos que algunas de las necesidades históricas de la población.
San Marcos no es cualquier distrito. Es uno de los territorios con importantes ingresos provenientes del canon minero debido a la presencia de Antamina. Durante más de dos décadas, estos recursos han representado una enorme oportunidad para transformar las condiciones de vida de la población. Sin embargo, los reclamos persisten: la necesidad de mejores servicios de agua y saneamiento, infraestructura de salud y obras que generen desarrollo sostenible continúa formando parte de las demandas de los pobladores.
La campaña electoral vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que merece una respuesta de los candidatos: ¿Qué se hizo con los millones de soles que recibió San Marcos durante todos estos años y por qué todavía existen necesidades básicas sin resolver?
Uno de los programas que nuevamente aparece en el escenario electoral es el denominado “Plan Piloto”, mediante el cual comuneros realizan labores como limpieza de vías y recojo de piedras a cambio de una remuneración. Según la información recogida, actualmente recibirían alrededor de S/1,500 y en esta campaña se estaría ofreciendo elevar el monto a S/2,000.
El debate no debería limitarse a cuánto se pagará, sino a qué tipo de desarrollo se quiere para San Marcos. ¿Se deben seguir destinando recursos a programas temporales o es momento de priorizar obras de impacto que solucionen problemas estructurales?
A ello se suma el intenso despliegue propagandístico de los candidatos. Incluso circulan versiones sobre supuestos pagos a propietarios por permitir pintas en sus viviendas, con montos que llegarían a unos S/50 diarios, información que deberá ser comprobada y, de corresponder, fiscalizada por las autoridades electorales.
Mientras tanto, las paredes siguen llenándose de nombres, símbolos y colores partidarios. El 4 de octubre, las paredes no votan. La elección será finalmente en las urnas. Serán los ciudadanos quienes decidirán entre los candidatos que buscan administrar los recursos de San Marcos durante los próximos años.
Por eso, más allá de las pintas, las promesas y los ofrecimientos de campaña, queda una pregunta que debería marcar el debate electoral: después de más de 20 años de canon minero, ¿San Marcos está realmente mejor que antes?
El 4 de octubre no votarán las paredes pintadas. Votarán los ciudadanos que conocen la realidad de su distrito y que tendrán en sus manos la decisión de elegir quién administrará nuevamente los millones del canon.