Julio Rojas, ex trabajador de la Prefectura Regional de Áncash, expresó su preocupación por el aparente estancamiento de esta institución, que —según afirmó— “parece haberse congelado en el tiempo”, perdiendo el dinamismo y la motivación que en el pasado la caracterizaban como representación directa del Estado peruano en la región.
Rojas señaló que, al ser cargos de confianza designados por los gobiernos de turno, las prefecturas y subprefecturas deben ejercer un rol político y de orden, y no confundir a la ciudadanía con términos como “concursos públicos” que, en este caso, no corresponden a la naturaleza de dichos puestos.
Asimismo, exhortó al actual prefecto y a los subprefectos provinciales y distritales a recuperar el liderazgo de antaño que —dijo— “ponía orden frente a los actos que atentaban contra la democracia y la convivencia pacífica”.
El extrabajador recordó que la Prefectura fue históricamente un espacio clave para mantener la presencia del Estado en cada rincón de Áncash, por lo que pidió retomar su verdadera función al servicio de la ciudadanía y la institucionalidad democrática.