Los dirigentes del barrio La Soledad, respaldados por sus vecinos, mantienen firme su oposición a la construcción e instalación de más de seis estatuas en la plazuela del mismo nombre. A sus argumentos legales se suma ahora un informe de la Contraloría, que formula serias observaciones a la ejecución de la obra valorizada en casi tres millones de soles.
En medio de la creciente controversia, el gerente municipal ha convocado reuniones con las partes involucradas, en un intento por evitar denuncias penales y una posible paralización definitiva del proyecto. Sin embargo, tras más de un mes desde el inicio de los trabajos, no se ha logrado un acuerdo y el estado actual de la plazuela es alarmante: árboles destruidos —hecho denunciado como atentado contra el medio ambiente—, zanjas abiertas, acumulación de basura y una constante polvareda afectan la vida diaria de los vecinos.
La ciudadanía huaracina ha expresado su indignación frente a este aparente abandono, mientras que el silencio de los responsables del Santuario Señor de la Soledad —quienes habrían aprobado la instalación de las estatuas sin consultar al vecindario— ha generado aún más desconcierto. Las esculturas en homenaje a los danzantes del Señor de Mayo, lejos de unir, han provocado divisiones y cuestionamientos que exigen respuestas transparentes por parte de las autoridades