Un hecho que conmueve ocurrió este fin de semana en la zona de Monterrey, en el distrito de Independencia. Una familia encontró a un perrito abandonado dentro de una bolsa de tela, entre la pista y el río Santa. El animalito estaba completamente mojado y presentaba varios golpes en el cuerpo, lo que hace presumir que habría sido arrojado por su cuestionado dueño.
Según relataron, el pequeño convulsionaba de frío y dolor. Sin pensarlo dos veces, decidieron auxiliarlo. Mientras intentaban darle calor para estabilizarlo, buscaban con urgencia cómo trasladarlo a un veterinario. La familia prefirió mantener su identidad en reserva.
Fue entonces que el ciudadano Rolly Rodríguez se ofreció a cubrir los gastos médicos para que el perrito pudiera recibir atención inmediata. Gracias a ese gesto solidario, el animalito fue llevado a un consultorio veterinario, donde el responsable, el Dr. Can, hizo todo lo posible por salvarlo.
El diagnóstico fue delicado: padecía distemper, presentaba convulsiones y problemas neurológicos severos. Pese a los esfuerzos médicos y al cariño recibido en sus últimas horas, su pequeño cuerpo no resistió y terminó falleciendo.
Aunque no logró sobrevivir, esta historia deja una reflexión profunda sobre el abandono y, al mismo tiempo, un reconocimiento sincero a quienes actuaron con humanidad. Porque si bien fue víctima de la crueldad, también conoció el amor en sus últimos momentos.