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Miguel Arista

Necesitamos una Juventud Resplandeciente

Miguel Arista, nuestro columnista Abogado y Docente, reflexiona sobre la Educación Virtual dispuesta por el Gobierno Central ante la amenaza del COVID-19.

Miguel Arista

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el

Fotografía: El Peruano

Creer que la educación virtual es solo trasladar la clase presencial a un medio a distancia es como esperar que al transmitir un programa de TV se transmita por radio y tenga los mismos efectos.

El MINEDU hace lo que puede: ¡Improvisa!, lo otro es no hacer nada. Hay que ser consciente, todos,maestros, directores,padres también el MINEDU y los colegios privados, que lo que se hace es un paliativo no una solución; por lo tanto,no pretendamos que estamos haciendo lo adecuado por que provocará más estrés del que ya hay y el resultado puede ser más bien contraproducente.

La diferencia entre educación virtual y presencial no solo está en el medio o forma como se trasmite o ejecuta.Desde su planificación tienen una lógica distinta, ni que decir de su ejecución y evaluación.

Algunos directores obsecuentes y faltos de empatía actúan y exigen a sus maestros para que actúen,con sus estudiantes, como si estuvieran en condiciones normales cuando ni ellos ni el MINEDU saben con claridad que y como hacer. Es necesario reflexionar, opinar, filtrar la información; pensamiento crítico le llaman.Mientras tanto hagamos lo mejor posible de acuerdo a la realidad de cada estudiante.

Hace unos años dirigía una clase de primer grado de secundaria. Debido al entusiasmo de los niños había que elegir el nombre de la promoción con mucha antelación; en ese sentido, se realizan las propuestas como es habitual en estos casos .No faltaron  los típicos nombres de frases hechas, animales y superhéroes; sin embargo, una mano se levanta y muy segura de sì dijo: Yo propongo que el nombre que nos distinta sea “Juventud Resplandeciente”, el grupo  de más de 30 estudiantes permaneció en silencio mientras Nátali  -una niña de 11 años, la menor de todos- fundamentaba: En este mundo de oscuridad y perdición, nosotros debemos ser esa juventud que resplandezca ,que haga la diferencia y superando obstáculos salga adelante y ayude a la sociedad”; después todos retiraron su propuesta y aprobaron por unanimidad . Más de veinte años después  recuerdo aún esa lección y la traigo a colación por lo que acontece en nuestra región.

En Ancash hoy más que nunca necesitamos esa “Juventud Resplandeciente” pero no solo en el sentido literal que requiere a los jóvenes en edad. Sí necesitamos a esos jóvenes que sean el resplandor, que piensa, reflexiona, opina, cumple deberes y reclama derechos. También necesitamos a esos dirigentes resplandecientes que luchen por su gente sin sucumbir ante el dinero y el poder; necesitamos de comunicadores resplandecientes que en un mundo donde la pluma y la voz se alquilan a quien detenta el poder de turno sigan la voz de su conciencia; necesitamos  de esos funcionarios que resplandezcan siendo honestos y desapegados al poder entre tanta corrupción y adulación  ´poniendo por delante el pueblo y su dignidad antes que permanecer en el puesto. En suma, necesitamos  que en tiempos difíciles- y en todo tiempo-  los ancashinos resplandezcan con lo mejor que cada uno tiene pasando de ser meros pobladores a ser ciudadanos.

Ser ciudadano no es solo tener  DNI y la capacidad legal para ejercer trámites y tomar decisiones, sino que esas decisiones deben ser conscientes responsables, vigiladas  en un permanente ejercicio de deberes y derechos. Ser ciudadano significa decir, reclamar y denunciar si es necesario -con altura y respeto-  sin temor, sin preferir  en conveniencias individuales por encima de las sociales; es decir, no solo dejarse llevar por  inercia sino exponer su punto de vista y contribuir desde donde esté a una sociedad mejor . Ejercer nuestra ciudadanía es hacernos responsables de lo que hacemos o dejamos de hacer; en ese sentido, nos debe servir como  ejemplo las elecciones en que se ha hecho típico votar por el peor gobernante para luego pasar a criticarlo y soportarlo un periodo y repetir el ciclo una y otra vez, cada vez  peor que el otro.

¡Ancash necesita ciudadanos!. Ciudadanos como la definición que mi niña hizo de “Juventud Resplandeciente”, así seremos conscientes que  no solo  es responsable de lo mal que estamos el gobernante corrupto e incapaz y sus funcionarios que cubren su deplorable incapacidad con adulación, en mi opinión,  todos somos un poco  responsables de “las crisis” que vivimos, por acción o por omisión desde que elegimos hasta que permitimos incapacidad y corrupción que –lamentablemente- se ha hecho característico en nuestra región. Usted  probablemente se excuse diciendo: Yo no elegí a ninguno de los que ha gobernado o gobierna, claro, yo tampoco; sin embargo, no estamos exentos de responsabilidad porque o no fuimos capaces de lograr que gane una mejor alternativa o, más aún, pese a que creemos que ningunos de los que están son lo suficientemente buenos , tampoco participamos ni promovemos participación de gente buena. Así que todos somos un poco responsables de lo que pasa en Ancash porque – recordando a una ex directora – debo decir “las culpas nunca son viudas”.

Tal vez lo escribo no les guste y hasta incomode a muchos, pero ejercer ciudadanía también es “decir las cosas como son”.

Algunos directores obsecuentes y faltos de empatía actúan y exigen a sus maestros para que actúen,con sus estudiantes, como si estuvieran en condiciones normales cuando ni ellos ni el MINEDU saben con claridad que y como hacer. Es necesario reflexionar, opinar, filtrar la información; pensamiento crítico le llaman.Mientras tanto hagamos lo mejor posible de acuerdo a la realidad de cada estudiante.

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