Jóvenes esperaron desde temprano la salida del patrono y lo acompañaron por más de ocho horas sin mostrar cansancio.
Con trajes de color rojo y una energía inagotable, un grupo de danzantes integrado por jóvenes de ambos sexos aguardó desde tempranas horas la salida del Señor de la Soledad desde su casa, el Santuario del Señor de la Soledad.
Tras el inicio de la procesión, la agrupación acompañó el recorrido desde el sector La Soledad hasta el distrito de Independencia, llenando las calles de música, bailes y cánticos en honor al también llamado Señor de Mayo.
Durante más de ocho horas en su primer día de participación, los jóvenes no evidenciaron señales de cansancio. Por el contrario, mantuvieron el entusiasmo y la alegría en cada paso, demostrando su devoción y compromiso por estar presentes, un año más, junto al santo patrono de Huaraz.
Su entrega constante refleja el fervor que caracteriza a estas festividades, donde la fe y la tradición se viven intensamente en cada recorrido.