En un sorprendente giro a las acusaciones de tráfico de influencias en el Poder Judicial de Áncash, el abogado defensor Óscar Durand ha presentado una versión radicalmente diferente de los hechos. Según Durán, su cliente no solo es inocente de los cargos que se le imputan, sino que ha sido víctima de una elaborada trama de extorsión que la obligó a cometer los actos por los cuales se le investiga.
El abogado aseguró que su cliente fue coaccionada y amenazada para simular la venta de puestos de trabajo dentro del Poder Judicial. «Mi defendida fue utilizada como un instrumento para cometer un delito», afirmó Durán. «Presentaremos pruebas contundentes que demostrarán que ella fue obligada a actuar de esta manera y que nunca tuvo la intención de cometer ningún delito».
Durán detalló que las supuestas pruebas de los pagos realizados por los supuestos interesados en obtener un puesto de trabajo han sido manipuladas y que los nombres de los involucrados han sido borrados. Además, aseguró que el dinero que su cliente cobró nunca llegó a su cuenta, sino que fue transferido directamente a los extorsionadores.
«Esta es una historia de extorsión y coacción, no de corrupción», enfatizó el abogado. «Mi cliente es una víctima y no una culpable».