Pese a las constantes capacitaciones, orientaciones y acompañamiento brindado por los equipos de prevención de desastres de los municipios distritales, provinciales y del Gobierno Regional de Áncash —a través del COER Áncash—, los incendios forestales han vuelto a aparecer en diversas zonas de la cordillera Negra y Blanca.
Las autoridades habían advertido sobre el riesgo de quemar pastos secos, especialmente ante la prolongada ausencia de lluvias. Sin embargo, según reportes del propio COER, muchas comunidades estarían desoyendo las recomendaciones, reavivando prácticas que ponen en peligro no solo la flora y fauna, sino también la vida de las propias poblaciones.
Las consecuencias de los incendios registrados durante el año 2024, que incluyeron la pérdida de vidas humanas, no parecen haber dejado lecciones suficientes. La reincidencia de estos siniestros en zonas rurales evidencia una preocupante falta de conciencia y responsabilidad colectiva.