La ciudad de Huaraz, capital de la región Áncash, volvió a convertirse —como en años anteriores— en un punto de encuentro para cientos de hijos del sur que residen en esta ciudad y que, junto a diversas agrupaciones de danza, rindieron un emotivo homenaje a la Virgen de la Candelaria, patrona del pueblo puneño.
Con profunda devoción y orgullo por sus raíces, los danzantes expresaron su fe no con palabras, sino con lo que mejor saben hacer: bailar. Al ritmo de la morenada, hombres y mujeres de distintas edades recorrieron las principales calles de Huaraz, contagiando alegría, tradición y fervor religioso.
Las comparsas lucieron vistosas y coloridas vestimentas, acompañadas de expresiones corporales llenas de energía y sentimiento, convirtiendo la ciudad en un escenario vivo de cultura andina y hermandad entre pueblos.
Esta manifestación cultural no solo reafirmó la devoción a la Virgen de la Candelaria, sino que también fortaleció la identidad y el vínculo de los residentes puneños con su tierra natal, demostrando que la fe y las tradiciones se mantienen vivas aún lejos del lugar de origen.