A solo 48 horas del cierre de las campañas políticas, las portátiles de los candidatos vienen dando una imagen que merece ser destacada: defienden a sus postulantes, hacen sentir su respaldo y ocupan sus espacios de campaña, pero sin enfrentamientos ni violencia.
En las calles se observan grupos identificados con diferentes colores políticos. Cada portátil alienta a su candidato, levanta sus banderas y expresa su respaldo, mientras respeta el espacio de quienes apoyan a otras organizaciones políticas.
La escena contrasta con la intensidad propia de una campaña electoral y demuestra que la rivalidad política no necesariamente tiene que terminar en agresiones.
A 48 horas del cierre, las portátiles parecen enviar un mensaje claro: se puede defender a un candidato, mostrar los colores políticos y competir con entusiasmo, sin atacar al adversario.