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Hospital de Huaraz es una bomba sanitaria

Contraloría revela graves negligencias en el manejo de residuos peligrosos, almacenes compartidos con ropa usada, techos con agujeros y contenedores sin tapa en el Víctor Ramos Guardia de Huaraz

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Un documento oficial, emitido por el Órgano de Control Institucional (OCI) de la Dirección Regional de Salud de Áncash, ha puesto bajo el reflector una alarmante situación sanitaria en el Hospital Víctor Ramos Guardia de Huaraz, donde el manejo de residuos sólidos hospitalarios no solo vulnera normas técnicas nacionales, sino que representa un riesgo directo para la salud de pacientes, personal y la comunidad.

Se trata del Informe de Control Concurrente N.º 006-2025-OCI/0830-SCC, publicado el 19 de mayo, resultado de una inspección realizada entre el 6 y 12 de mayo de 2025.

La evaluación se enfocó en el acondicionamiento, segregación y almacenamiento de residuos biocontaminados, especialmente peligrosos por su alta carga infecciosa.

Primer hallazgo:

Según el informe, en el área de hospitalización pediátrica del hospital, el espacio destinado a residuos sólidos es compartido con el área de lavado de utensilios médicos y almacenamiento de ropa sucia, una infracción directa a lo dispuesto en la Norma Técnica de Salud N.º 144-MINSA/2018/DIGESA, que exige que estos ambientes sean de uso exclusivo, separados de pacientes, ropa o alimentos.

Además, se verificó que los recipientes para residuos simples y peligrosos no contaban con tapas, elevando el riesgo de contaminación aérea y contacto directo. Esta situación contraviene las prácticas mínimas de bioseguridad hospitalaria y pone en riesgo incluso a los niños hospitalizados.

¿Qué establece la norma? La normativa vigente indica que los espacios de almacenamiento de residuos deben: Estar físicamente separados de otras áreas hospitalarias, contar con infraestructura de acceso restringido y adecuada ventilación y utilizar contenedores diferenciados y con tapa, según el tipo de residuo.

Nada de eso se cumple en la instalación observada. La Contraloría documentó la situación con actas y fotografías, que muestran a la vista ropa usada, utensilios médicos y residuos peligrosos compartiendo el mismo ambiente.

 

 

Segundo hallazgo: 

El segundo punto crítico hallado durante la inspección fue la infraestructura deteriorada del almacén intermedio final, donde se almacenan residuos biocontaminados antes de su recolección y disposición final.

En este espacio se constató: Un orificio visible en el techo, por donde puede ingresar agua durante las lluvias, la puerta del ambiente abierta permanentemente, permitiendo el ingreso de polvo, plagas, vectores y el escape de olores fétidos y ausencia de señalización y control de acceso.

Estas condiciones incrementan el riesgo de contaminación por vía aérea, dérmica o digestiva, debido a la alta carga microbiana de los desechos almacenados. De acuerdo a la NTS 144-MINSA/2018, los almacenes deben tener puertas cerradas, techos sellados y estructuras sanitariamente seguras. El hospital incumple todos estos requerimientos.

 

Foco de enfermedades:

La combinación de almacenamiento inadecuado, infraestructura defectuosa y ausencia de protocolos genera un ambiente ideal para la proliferación de bacterias, virus y vectores, que pueden extenderse al personal médico, expuesto diariamente sin protección adecuada, pacientes hospitalizados, especialmente en áreas como pediatría y la comunidad en general, a través de residuos mal tratados.

La Contraloría advierte que, de no tomarse medidas inmediatas, podría producirse un brote epidemiológico o casos de infecciones nosocomiales directamente ligados a la mala gestión de residuos hospitalarios.

Reincidencia de faltas:

Este no es el primer llamado de atención. En el Informe de Control N.º 004-2025, ya se había advertido que: El Diagnóstico Basal del manejo de residuos carecía de resolución de aprobación y firmas, lo que comprometía su validez, el hospital incumplía el Plan Anual de Contrataciones, afectando la contratación oportuna de empresas encargadas del transporte y disposición final de los residuos. Todas estas observaciones no han sido corregidas y se arrastran al informe actual.

La Contraloría ha advertido que, de persistir el incumplimiento, se podrían iniciar procesos administrativos o incluso sanciones penales, en función de la gravedad del daño potencial a la salud pública. Según la Ley N.º 27785, los responsables del manejo institucional deben garantizar la integridad del servicio y cumplir las recomendaciones de la Contraloría.

Este informe no es solo una observación técnica: es una advertencia sobre un sistema colapsado, donde el manejo de residuos hospitalarios —de los más peligrosos del entorno urbano— se lleva a cabo sin los mínimos requerimientos sanitarios. En un hospital que atiende diariamente a cientos de personas, la improvisación y negligencia pueden costar vidas.

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