El alcalde de Huaraz, David Rosales Tinoco, protagonizó una peculiar escena durante la inauguración de la avenida Luzuriaga: bailó y celebró públicamente junto a sus funcionarios de confianza, en medio de una obra que aún presenta observaciones de la Contraloría y genera reclamos de vecinos y comerciantes.
Las imágenes del evento muestran a varios funcionarios municipales abandonando sus centros de trabajo para sumarse a los aplausos y vítores al alcalde, lo que ha despertado críticas por la falta de seriedad institucional y el aparente uso político de una actividad pública.
Regidores y ciudadanos calificaron la escena como una “burla” y una “falta de respeto” hacia una población que soportó meses de caos, polvo y pérdidas económicas durante la ejecución del proyecto.