“Una vez más, el consorcio Don Juan ha mentido a la institución: lo que firma no lo cumple y la contaminación sigue. Pero lo más penoso es que nuestras autoridades educativas, como la UGEL y la DRE, no se han apersonado; muestran una indiferencia total frente al riesgo que corren los niños”, lamentó el director.
Agregó que, aunque es posible que las autoridades tengan múltiples ocupaciones, esta omisión resulta inaceptable, pues los estudiantes continúan expuestos a condiciones que atentan contra su salud y desarrollo. “Esperamos que dejen de mirar a otro lado y asuman su responsabilidad, porque si no se actúa ahora, después puede ser demasiado tarde”, advirtió.