En Huaraz, como en otras provincias de la región Áncash, la presencia de mendigos y personas de la tercera edad abandonadas en las calles es cada vez más evidente. Frente a esta realidad, el comedor de la parroquia San Antonio, ubicado en el barrio de Huarupampa, se ha convertido en un refugio solidario donde diariamente se alimentan decenas de adultos mayores y niños en situación de pobreza.
Carlos Gamarra, integrante del comité del Señor de los Milagros y voluntario del comedor, explicó que el servicio se sostiene gracias al trabajo desinteresado de personas comprometidas con la comunidad. “A pesar de las necesidades, nunca dejamos de abrir nuestras puertas. Aquí siempre habrá un plato de comida para quienes lo necesiten”, señaló.
El comedor, que funciona en medio de limitaciones económicas, hace un llamado a la población de buena voluntad para apoyar con donaciones y así garantizar la continuidad de este espacio que brinda alivio y esperanza a los más vulnerables de la ciudad.