A menos de veinte minutos del cierre del proceso electoral, un grupo de electores señalados como “golondrinos”, que denunciaban haber sido impedidos de sufragar durante la jornada, logró ingresar por la parte trasera de uno de los locales de votación.
Según indicaron, fueron acusados de haber sido trasladados o pagados por determinados candidatos, motivo por el cual se les habría impedido ejercer su derecho al voto.
Finalmente, los electores lograron ingresar al local y emitir su voto, en medio del temor de ser detenidos por pobladores de Chavín que se oponían al denominado voto “golondrino”.
Los ciudadanos sostuvieron que estas restricciones no representarían el sentir de todos los electores y defendieron su derecho a participar en el proceso electoral.