Asesinado promotor Jhon Leyva advirtió que era extorsionado, pero las autoridades lo abandonaron | VIDEO
El empresario folclórico, natural de la provincia de Huari, fue asesinado de más de 10 balazos en Lima. En 2024 denunció públicamente que las mafias le exigían 30 mil soles, pero el Estado nunca le brindó protección. Hoy, la comunidad artística y su tierra natal exigen justicia frente a la impunidad.
La sangre de un ancashino vuelve a teñir las calles de la capital a causa del descontrolado sicariato. Jhon Leyva, un talentoso y querido promotor de eventos folclóricos natural del distrito de San Marcos, en la provincia de Huari, fue brutalmente asesinado la madrugada de este domingo 15 de marzo. Su muerte no es solo una tragedia inmensa para la música andina y para nuestra región, sino que representa la dolorosa crónica de un asesinato anunciado que desnuda la absoluta inoperancia y negligencia del sistema de justicia y de las autoridades de turno.
Para Áncash y el Perú entero, la indignación es mayúscula porque el empresario nunca guardó silencio frente a las amenazas. En febrero del año 2024, Leyva acudió valientemente a las instalaciones de la Dirincri en Lima y se presentó en televisión nacional para denunciar que estaba siendo extorsionado. En aquel momento, reveló que despiadadas mafias, presuntamente vinculadas a organizaciones criminales que operaban desde Trujillo, le exigían cupos de hasta 30 mil soles bajo la amenaza de sabotear sus conciertos y atentar contra la vida de su familia. A pesar de haber visibilizado su caso y haber revelado el calvario que vivía, el Estado y la Policía Nacional archivaron sus reclamos, dejándolo a merced de sus futuros asesinos.
El fatal desenlace de esta cadena de omisiones gubernamentales ocurrió cerca de las cinco de la mañana a las afueras del local Imperial de Pro, en el distrito limeño de San Martín de Porres. Leyva, quien había forjado su camino desde abajo pegando afiches hasta convertirse en uno de los grandes impulsadores del arte en el país, se encontraba descansando en el interior de su vehículo rojo tras culminar exitosamente la organización de un evento. En ese instante de total vulnerabilidad, un sicario lo interceptó y lo acribilló a sangre fría con más de diez disparos. Testigos y seguidores aseguraron que la víctima aún presentaba signos vitales, pero la ayuda médica nunca llegó a tiempo, pese a la presencia policial a pocos metros de la escena del crimen.
El dolor por la pérdida de este incansable emprendedor sanmarquino ha remecido los cimientos de la escena musical peruana, provocando una ola de pronunciamientos de grandes figuras que trabajaron a su lado y que hoy repudian el abandono de las autoridades. Ernesto Pimentel, quien compartió labores con el promotor apenas un día antes en un aniversario, recordó con nostalgia sus humildes inicios y lamentó que el folclore pierda a un hombre tan apasionado y comprometido con sus raíces. A este profundo pesar se unió la cantante Anita Santivañez, a quien Leyva apoyó incondicionalmente durante los duros meses de la pandemia. La intérprete cuestionó duramente al Gobierno, expresando su frustración al preguntarse hasta cuándo los peruanos seguirán siendo víctimas de la delincuencia sin que haya una respuesta firme de quienes deben garantizar la seguridad.
El reclamo unánime por justicia también fue respaldado por la reconocida Sonia Morales, quien exigió al Ejecutivo medidas urgentes y reales contra la criminalidad que hoy arrebata vidas de personas trabajadoras como si no valieran nada. Asimismo, la agrupación Amaranta despidió a su gran amigo destacando que su recuerdo y legado seguirán vivos en cada escenario del país. Hoy, la región Áncash llora a un hijo ilustre de San Marcos que llevó la cultura andina a lo más alto, pero que terminó perdiendo la batalla contra un sistema fallido. Sus familiares y paisanos exigen que este crimen no quede en la impunidad, recordando al país entero que el asesinato de Jhon Leyva no solo es culpa de quien apretó el gatillo, sino también de un Estado indolente que escuchó su pedido de auxilio hace más de dos años y decidió mirar hacia otro lado